Habitada por los Aymarás -antiguo pueblo que otrora dominara las alturas- y a 3680 metros sobre el nivel del mar, se encuentra Puno, una ciudad bordeada por el Lago Titicaca y que fuera la cuna de la civilización incaica. Según relata la leyenda, del fondo del Lago Titicaca, emergió Manco Capac, el primer Inca, a quien el Dios del Sol le había ordenado la fundación de un imperio.
En el año 1688, más precisamente el 4 de noviembre, la ciudad de Puno fue fundada por el Virrey Conde de Lemos, quien la llamó San Carlos de Austria y a partir de allí y como consecuencua del intento de los sacerdotes españoles de catequizar a los indios, se edificaron en el lugar, gran cantidad de magníficas iglesias que se conservan aún en la actualidad. La región de Puno es famosa por su folclore, cuya máxima expresión se da a través de la festividad de la Virgen de la Candelaria, en el mes de febrero y que posee más de 300 diferentes danzas, entre las que sobresalen la diablada, la merinera puneña, la morenada, entre otras.
Con una inmensa riqueza natural que puede apreciarse a través de su inmenso Lago de aguas tranquilas y sus islas flotantes, quienes decidan visitar la región no deberían perderse la Torre de Tinajani, los antiguos monumentos preíncas, sus iglesias y catedrales, sus museos y los mercados artesanales que se realizan en la calle Cahuide y la avenida Laykakota.
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