Serapio Calderón​: académico, jurista y presidente interino del Perú

Nombre completo: Serapio Calderón Lazo de la Vega
Cargo: Presidente Constitucional de la República Peruana 18 de abril de 1904 – 24 de septiembre de 1904 · Partido Civil
  • Nacimiento:
    14 de septiembre de 1843 — Paucartambo, Perú
  • Nacionalidad: Peruana
  • Fallecimiento:
    3 de abril de 1922 (78 años) — Cuzco, Perú
  • Sepultura: Cementerio General de La Almudena
  • Ocupación: Abogado
  • Predecesor: Manuel Candamo
  • Sucesor: José Pardo y Barreda

🧬 Orígenes y formación

Serapio Calderón nació el 14 de septiembre de 1843 en el distrito de Paucartambo, en la región del Cusco. Fue hijo de Mariano A. Calderón y de Manuela Beatriz Chirinos o Lazo de la Vega. Desde joven se destacó por su formación académica en el seminario conciliar de San Jerónimo en el Cusco, y luego en la Universidad de San Antonio Abad del Cusco, donde obtuvo los grados de bachiller (1865), licenciado (1866) y doctor en jurisprudencia (cerca de 1867-1868). En 1868 recibió el título profesional de abogado.

Durante sus estudios defendió tesis académicas que reflejaban sus convicciones jurídicas-civiles: por ejemplo, que la soberanía legítima emana del pueblo, que los fallos judiciales deben estar debidamente motivados, y que ciertas pesquisas legales sin convicción no pueden producir efectos jurídicos.

🎓 Carrera académica y pública

Tras su formación, Calderón desarrolló una labor sostenida en la docencia y la judicatura. Desde 1872 hasta 1890 impartió clases de Derecho Natural, Derecho Constitucional y Derecho de Gentes en su alma máter cusqueña. En el ámbito de la administración pública, fue nombrado secretario de la prefectura del Cusco en 1872, luego diputado por la provincia de Canas entre 1872 y 1879, y más adelante vocal de la Corte Superior de Justicia en 1886. En 1890 asumió la prefectura del Cusco y posteriormente fue rector de la Universidad de San Antonio Abad entre 1892 y 1896.

Este recorrido lo posicionó como un hombre del derecho, de la educación y del servicio civil, más que como un político caudillista tradicional.

🏛️ Ascenso político y vicepresidencia

Calderón se afilió al espíritu civilista que dominó buena parte de la política peruana a finales del siglo XIX. En las elecciones de 1903 fue elegido segundo vicepresidente de la República en la fórmula encabezada por Manuel González de Candamo.

Vale mencionar que el primer vicepresidente de ese periodo, Lino Alarco, falleció antes de asumir plenamente, lo que dejó a Calderón en una posición próxima al mando ejecutivo.

🗳️ Presidencia interina (1904)

El 7 de mayo de 1904, tras el fallecimiento del presidente Candamo, Calderón asumió la máxima autoridad del país con el mandato específico de convocar elecciones generales. Durante su breve gobierno interino se encargó de nombrar un nuevo gabinete ministerial para asegurar la continuidad institucional y cumplir con la Constitución vigente. Convocó a elecciones en las que resultó vencedor el civilista José Pardo y Barreda. Finalmente, Calderón entregó el mando el 24 de septiembre de 1904. Su función fue claramente de transición: asegurar el relevo pacífico de poder, sin pretender una reforma profunda o prolongada.

🧭 Visión y estilo de gobierno

Aunque su estancia en la presidencia fue breve, Calderón representa un tipo de gobernante moderado, basado en el derecho y el orden institucional. Su trayectoria académica y jurídica condicionó su estilo: menos espectáculo político, más garantía administrativa. Fue parte de ese enfoque civilista que quería alejar al país del predominio militar y de los caudillos que habían caracterizado décadas anteriores. En su discurso se pretendía dar prioridad a la institucionalidad, la justicia y la administración técnica del Estado.

🕯️ Últimos años y legado

Después de entregar la presidencia, Calderón se retiró del escenario nacional activo y volvió al ámbito de la judicatura en el Cusco, continuando como vocal de la Corte Superior de Justicia. Falleció el 3 de abril de 1922 en la ciudad del Cusco.

Su paso por la historia peruana no se cuenta entre los más emblemáticos en términos de grandes reformas o avances espectaculares, pero su figura es clave como testimonio de la transición hacia gobiernos presididos por civiles y basados en la ley. Como académico, jurista y político de paso breve pero decente, Serapio Calderón aparece como puente entre épocas y modelo de integridad institucional.