Orígenes y formación
Manuel González de Candamo nació en Lima el 14 de diciembre de 1841, en el seno de una familia acomodada y estrechamente vinculada al comercio internacional. Su padre, Pedro González de Candamo, tuvo un papel relevante en actividades diplomáticas y comerciales durante el auge del guano; su madre, María de las Mercedes Iriarte, provenía de un entorno social de gran influencia en la capital.
La educación temprana de Candamo estuvo marcada por la disciplina y el acceso a instituciones prestigiosas. Estudió en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe, donde destacó por su método y su interés por los asuntos públicos. Luego ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y obtuvo el grado de bachiller en jurisprudencia, lo que cimentó su futura carrera política.
Empresario y figura del mundo financiero
Antes de involucrarse de lleno en la vida política, Candamo construyó una sólida trayectoria en el comercio y las finanzas. Fue uno de los principales promotores del Banco Anglo-Peruano y del Banco Mercantil del Perú, además de participar activamente en empresas de crédito, consignación marítima y comercio exterior.
Su rol como empresario lo convirtió en una de las voces más influyentes dentro de la élite liberal limeña. También incursionó en el periodismo económico, colaborando en espacios desde donde criticó políticas que consideraba perjudiciales para la estabilidad del país. Esta combinación de economía, análisis y administración le dio una reputación de hombre pragmático y conciliador.
️ Ingreso a la política y liderazgo civilista
El tránsito de Candamo a la esfera política se consolidó en 1872, cuando ingresó al Partido Civil, una de las fuerzas modernizadoras más importantes del Perú republicano. Representaba un tipo de político alejado del caudillismo militar y más cercano al manejo institucional y técnico del Estado.
Ese mismo espíritu lo acompañó durante la Guerra del Pacífico. Integró la Guardia Nacional para defender Lima durante la campaña de 1881 y, como muchos civiles de su generación, fue hecho prisionero tras la ocupación chilena. Al finalizar la guerra, el país necesitaba reconstrucción y estabilidad; en ese contexto, Candamo emergió como figura clave del civilismo.
Fue elegido senador en varias legislaturas —primero por Lima y luego por Lambayeque— y presidió la Cámara de Senadores en distintas oportunidades. Su autoridad parlamentaria reflejaba su capacidad de negociación y su prestigio entre los grupos políticos moderados.
️ La Junta Provisional de Gobierno de 1895
La década de 1890 estuvo marcada por tensiones políticas entre caceristas y pierolistas. Tras la renuncia del presidente Andrés Avelino Cáceres en marzo de 1895, el país quedó sumido en una grave crisis de legitimidad. Para evitar un nuevo ciclo de violencia, se acordó formar una Junta Provisional que organizara elecciones limpias y garantizara la transición.
Candamo fue elegido presidente de esta Junta debido a su reputación de imparcialidad y su prestigio como figura civil. Su misión fue clara: estabilizar el escenario inmediato y convocar a comicios generales. Durante esos meses se dedicó a restaurar el orden, recomponer la administración pública y asegurar que las elecciones fueran reconocidas por todas las facciones.
Cumplió su mandato el 8 de septiembre de 1895, cuando entregó el poder al ganador de las elecciones: Nicolás de Piérola.
️ Presidente constitucional del Perú (1903-1904)
Nueve años después, Manuel Candamo fue elegido presidente constitucional para el periodo 1903-1908. Contó con el apoyo del Partido Civil y del Partido Constitucional, y llegó al poder en una etapa de relativa calma tras los intensos conflictos del siglo anterior.
Su gobierno buscó impulsar una modernización gradual del país. Entre sus iniciativas destacaron los proyectos de ferrocarriles de penetración hacia la sierra central y sur, la inauguración del primer tranvía eléctrico de Lima-Chorrillos, y un renovado interés por la educación industrial y el fortalecimiento de la administración escolar.
Candamo también promovió políticas fiscales destinadas a equilibrar las cuentas públicas y mejorar la recaudación mediante arbitrios indirectos. Su enfoque combinaba prudencia financiera con proyectos de infraestructura pensados para integrar el territorio y facilitar el comercio interno.
Pensamiento político y estilo de gobernar
La figura de Candamo encarna la visión civilista del Estado: un gobierno administrado por técnicos, profesionales y empresarios, en oposición al predominio militar que había caracterizado décadas anteriores. Su liderazgo se basó en la mesura y el diálogo, con un estilo más cercano a la gestión que al protagonismo político.
En sus mensajes oficiales enfatizó la importancia de la educación como herramienta de progreso, la necesidad de profesionalizar el ejército y la urgencia de fortalecer la administración de justicia. Estas ideas formaban parte de un proyecto de país estable y moderno, aunque su delicada salud limitó su capacidad para implementarlo plenamente.
️ Enfermedad, muerte y legado
El desgaste físico fue constante durante su presidencia. A inicios de 1904 viajó al sur del país con la esperanza de recuperarse, pero allí su condición se agravó. Murió en Arequipa el 7 de mayo de ese año, apenas ocho meses después de asumir el cargo.
Su muerte prematura alteró el orden político, pues debió asumir el segundo vicepresidente, Serapio Calderón, mientras se convocaban nuevas elecciones.
A pesar de su breve mandato, Manuel Candamo es recordado como un representante genuino del civilismo peruano: un político moderado, empresario competente y servidor público comprometido con la institucionalidad en un país que venía de décadas de inestabilidad. Su figura simboliza el intento de construir un Estado moderno basado en la razón, la administración técnica y la conciliación.