Orígenes: El Jurista Arequipeño
José Luis Bustamante y Rivero nació en Arequipa, el 15 de enero de 1894, en un entorno intelectual y jurídico. No era un caudillo ni un militar: era un jurista, profesor universitario, escritor y diplomático.
Estudió Letras y Derecho y trabajó como abogado, catedrático y funcionario público. Su formación metódica y legalista sería la esencia de su estilo político: principios antes que maniobras, institucionalidad antes que caudillismo.
El Perú de 1945: Un país en búsqueda de un nuevo rumbo
En los años previos a su elección, el país salía de épocas de autoritarismo y militarismo prolongado. El clima político exigía una renovación:
- Ampliación de libertades,
- Fin de la represión partidaria,
- Y un gobierno civil capaz de mediar en un país dividido.
Bustamante representaba esa promesa: un independiente con prestigio moral.
El Frente Democrático Nacional y la victoria democrática
El Frente Democrático Nacional (FDN), una alianza de liberales, independientes y sectores conservadores, lo postuló como candidato.
El APRA, el partido de masas más organizado del Perú, decidió apoyarlo pensando en su propia legalización y retorno a la vida institucional.
Bustamante ganó con claridad las elecciones de 1945, convirtiéndose en símbolo de apertura democrática y reconciliación política.
️ El gobierno de los “tres tercios” (1945–1948)
Su mandato estuvo marcado por un equilibrio inestable entre:
- El presidente y sus ministros independientes,
- El APRA, mayoritario en el Congreso,
- Las Fuerzas Armadas, profundamente desconfiadas del aprismo.
Este equilibrio, frágil desde el inicio, definió toda su presidencia.
Entre sus principales obras y políticas destacan:
Apego absoluto a la legalidad
Bustamante gobernó con un respeto riguroso a la Constitución. Reabrió espacios democráticos, liberó presos políticos y permitió la plena libertad de prensa.
Modernización económica e institucional
Durante su gobierno:
Las 200 millas marítimas
En 1947, el Perú proclamó la soberanía marítima de 200 millas, una decisión trascendental para la geopolítica nacional.
️ La tormenta política
La relación con el APRA se deterioró rápidamente: el partido exigía mayor cuota de poder y buscaba influir decisivamente en el Ejecutivo.
A su vez, los militares veían con recelo cualquier acercamiento entre el presidente y el aprismo.
El resultado fue parálisis política, protestas, huelgas y un clima creciente de ingobernabilidad.
El derrumbe: la crisis de 1948 y el golpe militar
La sublevación aprista del Callao, en octubre de 1948, fue el punto de quiebre. Bustamante reprimió la revuelta y declaró ilegal al APRA, pero para los militares ya era demasiado tarde.
El 3 de octubre de 1948, el general Manuel A. Odría encabezó un golpe de Estado incruento y depuso al presidente.
Bustamante partió al exilio, iniciando uno de los capítulos más sombríos de la vida política peruana.
La consagración internacional: La Haya y el Derecho Universal
Tras dejar la presidencia, Bustamante se dedicó por completo al Derecho Internacional. Su prestigio le permitió llegar a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde fue presidente del tribunal entre 1967 y 1970.
Su papel en la resolución de controversias internacionales consolidó su reputación como uno de los juristas peruanos más influyentes del siglo XX.
Legado: La Dignidad del Civilismo
Bustamante falleció en Lima, el 11 de enero de 1989.
Su figura perdura como la de un presidente íntegro, civilista, que intentó gobernar con legalidad en un país atrapado entre el militarismo y un partido de masas con ambiciones de poder.
Su legado es triple:
Un símbolo de la legalidad
Intentó por todos los medios que la ley estuviera por encima de la fuerza.
La tragedia del centro democrático
Su gobierno demostró lo difícil que es sostener un proyecto democrático cuando el país está polarizado entre extremos irreconciliables.
Un intelectual en la política
Fue un presidente de ideas y principios, un hombre que confiaba en la razón más que en la fuerza, y que por ello mismo fue desbordado por el caos político de su tiempo.
Síntesis final
José Luis Bustamante y Rivero encarna una de las historias más nobles y trágicas de la política peruana.
Un presidente del derecho, no de la espada.
Un gobernante de integridad, no de maniobras.
Su caída no fue moral: fue política.
Su grandeza, en cambio, es histórica: representa el ideal —casi siempre frustrado en nuestra historia— de un Perú gobernado por la ley, la sensatez y la ética pública.