La historia política reciente del Perú no puede entenderse sin la figura de Ollanta Moisés Humala Tasso, el ex-comandante que irrumpió como outsider radical, se moderó para ganar la presidencia y terminó gobernando con pragmatismo en medio del último gran ciclo económico de la región. Su mandato (2011-2016) fue una mezcla de oportunidades históricas, tensiones internas y un desenlace marcado por la sombra de Lava Jato.
️ Orígenes: Tradición militar y espíritu rebelde
Nacido en Lima el 27 de junio de 1962, Humala creció en una familia marcada por la disciplina castrense y el nacionalismo. Su padre, Isaac Humala, fue un abogado que impulsó la ideología etnocacerista, un pensamiento que exalta la identidad andina y la resistencia militar de figuras como Andrés A. Cáceres.
Humala siguió la carrera de las armas, formándose en la Escuela Militar de Chorrillos y sirviendo como oficial de artillería. En los cuarteles encontró disciplina, pero también un profundo malestar con las élites políticas del país; esa mezcla de deber y rebeldía sería decisiva en su destino.
️ Locumba: el gesto que lo lanzó a la arena política
En octubre del 2000, cuando el régimen de Alberto Fujimori tambaleaba tras revelarse los videos de corrupción de Vladimiro Montesinos, Ollanta Humala encabezó un levantamiento militar en Locumba (Tacna).
El acto fue militarmente pequeño, pero políticamente enorme:
representó una rebelión contra el autoritarismo y convirtió a Humala en símbolo de resistencia. Su nombre saltó de los cuarteles a la opinión pública.
Ese episodio, reforzado por la narrativa posterior, lo posicionó como un “militar rebelde” listo para dar el salto a la política.
️ Camino al poder: del radicalismo al centro político
Elecciones 2006 — el candidato duro
Su primera candidatura presidencial defendía un nacionalismo radical, inspirado parcialmente en la ola chavista. Prometía cambios drásticos en el modelo económico, mayor control estatal y una revisión profunda de los contratos mineros.
Llegó a segunda vuelta, pero fue derrotado por Alan García.
Elecciones 2011 — el giro estratégico
En su segundo intento, Humala realizó el movimiento decisivo de su carrera:
abandonó el discurso radical y adoptó una plataforma moderada. Se acercó al modelo brasileño de Lula da Silva y propuso un “Gran Cambio” dentro de la democracia y la economía de mercado.
Este viraje lo convirtió en una opción aceptable para sectores moderados y decisiva para quienes buscaban evitar el retorno del fujimorismo.
Ganó la presidencia en una segunda vuelta muy polarizada frente a Keiko Fujimori.
️ El Gobierno (2011-2016): bonanza económica, inclusión social y conflicto político
La bonanza y las políticas sociales
Su gestión coincidió con el auge de los precios de los minerales, lo que le permitió financiar grandes programas sociales:
- Pensión 65
- Cuna Más
- Beca 18
- Juntos ampliado
La pobreza monetaria cayó del 30.8% al 20.7%, y la pobreza extrema se redujo casi a la mitad.
Fue un proceso donde el crecimiento económico se unió a un esfuerzo estatal por incluir a sectores históricamente marginados.
Estabilidad macroeconómica
Contra los temores iniciales, Humala optó por mantener un manejo económico prudente:
- disciplina fiscal
- respeto a la inversión privada
- apertura comercial
- continuidad de la política monetaria autónoma
Fue un giro que sorprendió tanto a la izquierda como a la derecha.
️ Los conflictos socioambientales
El principal talón de Aquiles de su gobierno fueron los conflictos en torno a proyectos mineros y hídricos:
- Conga
- Tía María
- Espinar
- Las Bambas
Las protestas, en varios casos con episodios de violencia, mostraron la dificultad de armonizar desarrollo económico con justicia socioambiental.
Desgaste político y caída en popularidad
Humala terminó su gobierno con una de las aprobaciones más bajas de la región. La relación con la prensa fue tensa, y su liderazgo fue percibido como distante. A esto se sumó un deterioro visible de la imagen de su esposa, Nadine Heredia, acusada de tener influencia excesiva en las decisiones del gobierno.
️ Escándalo Lava Jato: cárcel, imputaciones y caída moral
Tras dejar el poder, la investigación Lava Jato cambió por completo su imagen pública. Humala y Nadine Heredia fueron investigados por presuntamente recibir aportes ilegales de Odebrecht para sus campañas de 2006 y 2011.
- pasaron por prisión preventiva entre 2017 y 2018
- afrontaron procesos por lavado de activos
- en 2025, Humala fue condenado a 15 años de prisión
El líder que prometió un gobierno limpio terminó atrapado en el mayor escándalo de corrupción de Latinoamérica.
Legado: un presidente de contradicciones
La figura de Humala divide opiniones como pocas:
Para unos:
- impulsó la mayor reducción de pobreza de la década
- amplió la red de protección social
- mantuvo la estabilidad macroeconómica en tiempos turbulentos
- gobernó con moderación pese a sus raíces nacionalistas
Para otros:
- traicionó su discurso original por oportunismo
- permitió un gobierno sin liderazgo político claro
- terminó envuelto en corrupción, destruyendo su credibilidad
- desperdició el último gran ciclo de prosperidad del país
Cierre
Ollanta Humala refleja las luces y sombras del Perú contemporáneo:
un país capaz de crecer y reducir pobreza, pero también vulnerable a la polarización, la corrupción y la fragilidad institucional.
Su historia resume una década de esperanza y desencanto, y su legado sigue siendo un campo de disputa que continuará alimentando debates durante muchos años.