José de San Martín es una de las figuras más trascendentales de la historia sudamericana. Soldado formado en Europa, estratega brillante y líder de una visión continental, dedicó su vida a asegurar la emancipación de Argentina, Chile y Perú. Su legado es el de un hombre que eligió retirarse antes que dividir, y que puso la libertad por encima de su propio poder.
Infancia y formación en España
José Francisco de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, en las Misiones Guaraníes del Virreinato del Río de la Plata. Hijo de Juan de San Martín y Gregoria Matorras del Ser, ambos españoles, vivió en América solo los primeros años de su infancia.
En 1784, la familia regresó a España. Allí se formó en Málaga y muy joven ingresó al ejército, iniciando una carrera militar que lo llevaría a combatir en regiones como:
- el norte de África,
- Portugal,
- Gibraltar,
- y la península Ibérica durante la Guerra de la Independencia Española.
Destacó en la Batalla de Bailén (1808), una de las primeras derrotas significativas del ejército napoleónico.
Durante estos años de guerra y contacto con ideas ilustradas, San Martín comenzó a interesarse por la situación de las colonias americanas.
️ El regreso a América

El óleo muestra a Martín un elegante negro adornado detalles dorados sostiene un asta de su mano derecha. Años 1829 o 1827 (fecha exacta disputada).
En 1812, pidió su retiro del ejército español y viajó a Londres. Desde allí partió hacia Buenos Aires, decidido a unirse a la causa revolucionaria en el Río de la Plata.
Al llegar, el gobierno le encomendó formar un cuerpo de élite:
el Regimiento de Granaderos a Caballo, instruido con disciplina y táctica europea.
Ese mismo año contrajo matrimonio con María de los Remedios de Escalada.
️ Primeras acciones en el Río de la Plata
El 3 de febrero de 1813, San Martín dirigió su primera acción militar en suelo americano: el Combate de San Lorenzo, un enfrentamiento breve pero decisivo que demostró su capacidad estratégica.
Al poco tiempo, fue nombrado gobernador de Cuyo (hoy Mendoza). Desde allí concibió un plan continental destinado a atacar el poder realista en su centro: el Virreinato del Perú.
Su visión fue clara:
“La independencia de América no será obra de un solo ejército, sino de una acción combinada por distintos frentes.”
️ El Cruce de los Andes: una hazaña sin precedentes

San Martín proclama la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, en Lima, Perú. Desde un balcón, el general observa a mientras sostiene espada, símbolo de su liderazgo en lucha por libertad americana (óleo de Juan Lepiani, en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú).
Desde 1814 comenzó a organizar meticulosamente el Ejército de los Andes. En Cuyo impulsó:
- fabricación de armamento,
- fundición de cañones,
- entrenamiento intensivo,
- redes de inteligencia y logística,
- industrias locales para abastecer a miles de hombres.
El 12 de enero de 1817, inició el legendario Cruce de los Andes, atravesando pasos que superaban los 4 000 metros de altura.
El 12 de febrero de 1817, tras semanas de marcha agotadora, obtuvo la victoria en la Batalla de Chacabuco, lo que permitió liberar Santiago de Chile.
La independencia chilena quedó asegurada tras la Batalla de Maipú en 1818.
La expedición al Perú
Con Chile libre, San Martín avanzó hacia su objetivo final: la liberación del Perú, el bastión más fuerte del poder español en Sudamérica.
En agosto de 1820, zarpó desde Valparaíso al mando de la Expedición Libertadora. Desembarcó en Paracas y comenzó una campaña basada en:
- presión militar,
- bloqueo marítimo,
- negociaciones políticas,
- alianzas con criollos y sectores urbanos.
Sin una gran batalla campal, logró aislar al poder virreinal.
El 28 de julio de 1821, proclamó la Independencia del Perú y asumió el cargo de Protector del Perú, desde el cual reorganizó instituciones, creó la Biblioteca Nacional y dictó medidas para asegurar el nuevo Estado.
La Entrevista de Guayaquil
En julio de 1822, San Martín se reunió con Simón Bolívar en Guayaquil para definir el rumbo final de la independencia.
La reunión fue privada. Pero su resultado quedó claro:
- Bolívar no aceptaría compartir el mando.
- San Martín no quería una lucha interna en plena guerra.
- Decidió dar un paso al costado.
Fue un acto de desprendimiento político sin precedentes en América: renunció a su autoridad sobre el Perú y dejó que Bolívar culminara la liberación continental.
Retiro definitivo y últimos años

El óleo muestra al prócer con uniforme militar adornado con bordados dorados una banda blanca, empuñando una espada con empuñadura dorada.
Tras Guayaquil, regresó brevemente al Perú y luego a Mendoza. En 1824 partió hacia Europa con su hija, instalándose finalmente en Boulogne-sur-Mer, Francia.
Vivió de manera modesta, alejado de la política.
Falleció el 17 de agosto de 1850, a los 72 años.
Sus restos fueron repatriados a Buenos Aires en 1880, donde hoy descansan en la Catedral Metropolitana.
Legado histórico
El legado de San Martín es inmenso:
- Libertador de Argentina, Chile y Perú.
- Arquitecto de uno de los planes militares más audaces de la historia.
- Fundador de instituciones progresistas y educativas.
- Ejemplo de renuncia al poder en favor de la unidad americana.
- Figura central en la memoria histórica de Sudamérica.
Su vida combinó disciplina militar, visión continental y una ética de servicio que lo distingue entre los grandes líderes del proceso independentista.
Datos y curiosidades
- Fue el menor de cinco hermanos.
- Su esposa, Remedios, murió joven, dejando a San Martín viudo a los pocos años.
- Su célebre sable corvo se convirtió en símbolo de la emancipación americana.
- Rechazó recibir honores o protagonismo político tras su retiro.
- Se lo conoce también como el Santo de la Espada.


