️ Orígenes y formación en el antiguo Virreinato
José Domingo de La Mar nació el 12 de mayo de 1776 en Guayaquil, cuando esa ciudad formaba parte del Virreinato del Perú. Procedía de una familia criolla de rango medio-alto y recibió una educación sólida en Quito. Con 17 años se incorporó al ejército español, iniciando una larga carrera militar que lo llevaría por Perú, Chile, Nueva Granada y la propia España en tiempos de las guerras napoleónicas.
Su desempeño fue destacado: ascendió a coronel y luego a brigadier, adquiriendo prestigio por su disciplina y capacidad de mando.
️ Oficial realista y giro hacia la independencia
La Mar combatió inicialmente contra los movimientos insurgentes sudamericanos y sirvió como autoridad militar en Puno y Cusco, donde presidió la Junta Superior de Gobierno. Sin embargo, tras la llegada de la expedición libertadora de José de San Martín y el desplome del poder virreinal, La Mar —criollo antes que peninsular— optó por adherirse al proceso emancipador.
En 1821, juró la independencia y pasó a formar parte del ejército republicano. Su experiencia lo hizo valioso: Simón Bolívar lo consideró un oficial confiable y, en 1823, lo integró a los altos mandos, reconociendo su veteranía y su eficiencia.
️ Primer gobierno: la Junta Gubernativa (1822–1823)
Tras el Motín de Balconcillo, que provocó la caída del Marqués de Torre Tagle, el Congreso eligió a La Mar como integrante de la Junta de Gobierno, junto con Manuel Salazar y Baquíjano y Felipe Antonio Alvarado.
Aunque la Junta gobernó colectivamente, La Mar era, en la práctica, su figura más sólida.
El país, sin embargo, estaba exhausto: economía en ruinas, avance realista desde la sierra y conflictos internos entre facciones militares. La Junta cayó en febrero de 1823 y La Mar fue reemplazado en medio de la presión política y militar.
Segundo gobierno: el primer presidente verdaderamente constitucional (1827–1829)
En 1827, tras la caída del régimen vitalicio de Bolívar, el Congreso —ahora soberano y sin tutela extranjera— eligió a La Mar como Presidente Provisional, y, el 15 de agosto de 1827, lo ratificó como Presidente Constitucional del Perú.
Fue el primer presidente elegido bajo un marco republicano pleno, con una Constitución propia (la de 1828), sin protectorados ni estructuras heredadas del periodo bolivariano.
Sus ejes de gobierno fueron:
- Fortalecer la autoridad del Congreso y el marco constitucional.
- Limitar el poder de los caudillos militares, especialmente los gamarristas.
- Afirmar la soberanía territorial, especialmente en la frontera norte.
La guerra con la Gran Colombia (1828–1829)
El mayor desafío de su mandato fue el conflicto con la Gran Colombia, dirigida política y militarmente por Simón Bolívar.
La disputa se centraba en Maynas y Jaén, territorios reclamados por ambas repúblicas.
La Mar se negó a ceder terreno político o militar, defendiendo la autonomía peruana frente al proyecto continental bolivariano.
Operaciones destacadas:
- Campaña terrestre: La Mar dirigió el ejército en la frontera norte. En Portete de Tarqui (27 de febrero de 1829), el Perú obtuvo un resultado táctico favorable, aunque no decisivo.
- Bloqueo naval: El almirante Martín Guisse presionó Guayaquil desde el mar, consiguiendo ventaja estratégica.
El conflicto terminó con un acuerdo político que puso fin a las hostilidades sin resolver plenamente la cuestión fronteriza.
La caída de La Mar: Gamarra y el golpe de 1829
A pesar del esfuerzo militar, su posición interna se debilitó. Agustín Gamarra, caudillo cusqueño y rival político, lo acusó de haber conducido la guerra sin firmeza y de favorecer a ciertos sectores en detrimento del sur andino.
El 7 de junio de 1829, Gamarra ejecutó un golpe de Estado en Lima. La Mar, sin base militar sólida que lo defendiera, fue depuesto y forzado al exilio.
Exilio, muerte y repatriación
Después de su destitución, La Mar se trasladó a Centroamérica.
Murió en Costa Rica, el 18 de octubre de 1830, a los 54 años, en un clima de precariedad y abandono político.
Sus restos no regresaron al Perú sino hasta 1976, más de un siglo después, cuando fueron repatriados con honores y sepultados en el Panteón de los Próceres.
Legado histórico
El legado de José de La Mar es complejo pero fundamental:
- Primer presidente constitucional en ejercicio pleno de la soberanía republicana.
- Defensor de la autonomía peruana frente al proyecto bolivariano.
- Figura clave en la definición del poder civil, frente a los caudillos regionales.
- Gobernante austero, disciplinado y legalista, aunque políticamente vulnerable.
Su vida sintetiza las tensiones de la primera república: entre libertad y centralismo, entre militarismo y constitucionalidad, entre proyectos continentales y la construcción de un Estado nacional propio.