Ficha de la pieza
- Fecha de publicación: 1957
- Editorial: Editorial Assandri
- Lugar de publicación: Córdoba, Argentina
Texto íntegro
Y he llegado al final. Quise volcar en estas líneas mi propia experiencia y he reflejado en ellas los ideales que quizás, muchas veces, no he podido cumplir. Al releerlas se me hace consciente un peligro que está unido a toda admonición, por bien intencionada que ella sea: el perfeccionismo. No quiero que en el caigas.
La juventud pone muy fácilmente sus aspiraciones en la realización perfecta de un ideal, creyendo esa perfección posible. Sufre, luego, inmensamente, cuando no puede alcanzarla y se llena de dudas, de angustias, de descorazonamiento y de amargura.
Quiero que sepas que no somos capaces de perfección y que, durante nuestro diario caminar hacia una meta luminosa, erraremos muchas veces, nos equivocaremos a menudo, fracasaremos repetidamente. Quizás no lleguemos jamás al ideal. Ello no significa sin embargo, que la lucha haya sido inútil o el esfuerzo estéril. Si algo ennoblece la vida del hombre es su capacidad de perfeccionamiento y si algo caracteriza al espíritu superior es su permanente batalla contra las limitaciones de su naturaleza y el constante triunfo sobre su debilidad y su pequeño. Si alcanzar la perfección fuera posible, habríamos perdido quizás lo que más debe caracterizar a nuestra especie: la consciencia clara de su imperfección, la comprensión nítida de sus limitaciones y ataduras y, al mismo tiempo, el incansable esfuerzo hacia el ideal, la aspiración incontenible a ascender siempre. Mientras el hombre sea capaz de volar hacia las estrellas e incapaz de llegar a ellas será hombre: ser racional que obra irracionalmente al vivir y morir esforzándose hacia una meta que sabe que nunca alcanzará.
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