Ficha de la pieza
- Fecha de publicación: 1957
- Editorial: Editorial Assandri
- Lugar de publicación: Córdoba, Argentina
Texto íntegro
Debo corregirme: no se trata de una especialidad, sino de una de las ciencias básicas. Me refiero a la Psiquiatría.
Es interesante considerar la situación de la psiquiatría en la historia de la medicina. Nació hace muy poco tiempo como la especialidad dedicada al tratamiento de las enfermedades “mentales”. Esta definición traiciona, ciertamente, la propia etimología de la palabra. Psiquiatría se deriva de los términos griegos psyche alma y iatreia, curación. No se refiere, pues, a mente sino a alma y, si bien los hombres de ciencia y los filósofos no se han puesto aún de acuerdo- y posiblemente no lo harán nunca sobre el verdadero significado y alcance de la palabra alma, todos ellos aceptan que abarca algo más la palabra mente.
Sin embargo, la psiquiatría nació como una especialidad que se ocupaba de las enfermedades de la mente, refiriéndose, (le una manera directa, a la locura."Poco a poco su horizonte fue haciéndose más amplio y extendiéndose su campo cíe acción. Se comprendió que no es la locura el más importante ni el más común cíe los sufrimientos del alma, que existen una serie de trastornos que sin llegar a ella, producen más dolor y más invalidez en el ser humano y que deberían considerarse en el ser humano y que debería considerarse detenidamente.
Fueron naciendo las doctrinas de la neurosis y la idea de que eran también sufrimientos del alma las alteraciones del carácter que llevan a la perversión, al vicio y al crimen. Y llegó el momento en que los psiquiatras se encontraron frente al ser humano para estudiar, comprender y tratar los trastornos más importantes que ese ser humano presentaba como tal. No es ciertamente por azar que el campo de las actividades culturales, alejándose de la consideración casi exclusiva de la mente, como función intelectual, se fije ahora en la afectividad, descuidada y pospuesta en el pasado.
La psiquiatría, doctrina médica del alma humana, de su sufrimiento y de su curación, ha pasado en nuestros días, de ser actividad despreciada y aborrecida, a tener proyecciones inmensas y responsabilidades infinitas; de una especialidad descuidada, a ciencia básica en el conocimiento del ser humano, su acción y su destino.
Quizás tales afirmaciones te sorprendan porque n0 has vivido, como yo, las etapas de esa evolución. La psiquiatría, en mis tiempos de estudiante, era considerada por la opinión pública como el quehacer de unos cuantos médicos excéntricos que se ocupaban de cuidar a los locos en los manicomios y que poco se diferenciaban de ellos. De ese estado han salido en pocos años para convertirse, en los países más civilizados en conocedores del hombre y sus actividades normales y anormales, expertos en la conducta» analistas de la familia, la sociedad y el Estado cuyas opiniones se toman en cuenta en todos los campos de la vida y cuya intervención individual y social tiene quizás hoy día más consecuencias que la de cualquier otro grupo de médicos.
Cómo, se ha producido, ese fenómeno. Esquematizando, puede estudiársele en dos etapas. La primera fue causada por la aparición de Freud y el psicoanálisis. Sus teorías sacaron a la Psiquiatría de los manicomios y la enfrentaron con los problemas diarios del hombre, la colocaron bajo el foco central de la atención pública y llevaron su influencia más allá de la medicina misma, hacia las ciencias del ser humano y la cultura. El psiquiatra, aislado hasta entonces, tuvo que aprender a dialogar con el psicólogo, con el antropólogo, el jurista, el filósofo y… el médico.
Puede sonar esto último a paradoja, pero no lo es. El resto de los médicos se había acostumbrado a aislar al psiquiatra. Casi como a la oveja negra de la familia. Envuelto en un mundo tan anormal y tan peligroso, hablando un idioma tan distinto del idioma "científico" de sus colegas, había él mismo olvidado sus conocimientos clínicos y su lenguaje profesional. La aparición del psicoanálisis lo arrancó de ese aislamiento y lo arrojó al centro de interés. Y lo obligo a ser médico nuevamente, así como obligó a los otros médicos a ser psicólogos.
Como una consecuencia y, por supuesto en estrecha relación con la evolución cultural del momento, nació lo que ha dado en llamarse la "medicina psicosomática".
La medicina psicosomática no es ni una nueva especialidad, ni una ciencia diferente; es una orientación distinta. Representa nada más, ni nada menos que la vuelta al hipocratismo, a la consideración del enfermo como una totalidad de alma y cuerpo que no puede enfermarse ni morir totalmente; es un llamado a la humanidad del médico y una invitación a que vuelva a hacerse una medicina de hombres practicada por los hombres y no una reparación de máquinas, hecha por expertos; es una apelación a lo más noble de nuestra actividad y a lo más alto de nuestro espíritu.
La medicina psicosomática ha sido el segundo paso decisivo en la transformación de la psiquiatría en una ciencia básica y del psiquiatra en un médico integral que, no solamente comprende y maneja los problemas psicológicos de sus enfermos, sino que puede contribuir grandemente a que sus colegas comprendan y manejen los suyos al ayudarlos a colocarse frente a ellos como a seres humanos que reaccionan como tales y en cuya historia los factores psicológicos son tan importantes como los fisiológicos y obran junto con ellos en una interrelación que no puede ignorarse y que determina muchas veces la salud y la enfermedad, la vicia o la muerte.
Y, he aquí, pues, que la Psiquiatría es hoy, no solamente una ciencia básica de la medicina, sino una disciplina de vastos alcances y nobles intenciones, una actividad para médicos que, a su ciencia y a su arte, unen, por sobre todo, un amor incondicional hacia el ser humano y un entendimiento amplio de su problemática y de sus posibilidades.
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